20 de julio de 2008

El Cerro de la Estrella, el “preferido” de los ovnis


Constantes reportes de apariciones en la zona de Iztapalapa

MÉXICO (El Universal).- El desplazamiento constante de objetos voladores no identificados de diversas formas, colores y tamaños, que son reportados por los cazaovnis, investigadores y población en general, ha sido característico desde hace varias décadas del Cerro de la Estrella, en Iztapalapa.

Los testimonios son confirmados por el personal de la Torre de Control del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la ciudad de México a través del radar, así como por pilotos de líneas aéreas comerciales y privadas.

El 25 de agosto de 1976 el contador Enrique Mercado (q.e.p.d.) fue transportado —según él mismo narró— “junto con un ser de otro mundo por una fuerza invisible hasta una nave interplanetaria”, en la cual, añadió, “emprendí un viaje de 28 horas por el espacio estelar, en el cual conviví con mujeres y hombres de otras partes del universo”.

“Un extraterrestre me invitó a una nave, dije que sí; me citó tres días después a las 12 de la noche en el cerro. Estando en el lugar se presentó el ser, puse mi mano en su cinturón y comenzamos a elevarnos, había una fuerza que llegaba de una nave circular pequeña que se encontraba a una altura considerable”, aseveró.

En una de sus últimas entrevistas, Mercado, al ser cuestionado sobre por qué el Cerro de la Estrella era el lugar visitado, indicó: “Era el más apartado y solitario en aquellos tiempos de la ciudad de México”. El investigador de la historia oral de Iztapalapa Adrián Chávez, coautor de varios libros sobre este tópico, aseguró en entrevista con “El Universal Gráfico”, que hay una leyenda de seres de las Pléyades que habitaron las entrañas del Huizachtepetl, llegaron un día y se mezclaron con los habitantes: “Hace unos 5 mil años —refieren las crónicas antiguas—, cayó un pedernal del cielo en el que venían los dioses-conejos, que al caminar brincaban. Con el tiempo los lugareños afirmaron que procedían de aquellas legiones, ya que les enseñaron que cada 52 años, cuando esta constelación estuviera sobre el cerro, se realizaría el encendido del Fuego Nuevo”.

Para el cazaovnis Salvador Guerrero, en declaraciones para este periódico, la importancia del cerro se establece en que son frecuentes los avistamientos de ovnis que en su mayoría ha logrado captar con su cámara de vídeo. El investigador afirmó que tiene cientos de grabaciones en las cuales se ven luces, con forma de esferas, así como discos, tubos, bumeranes, que varían en tonalidades de blanco, azul y rojo, tanto en la noche como en el día.

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