2 de julio de 2008

Nuevo indicio de que algunos ingredientes para la vida pudieron ser extraterrestres


Un equipo de científicos ha obtenido un nuevo indicio de que algunos ingredientes clave para el desarrollo químico necesario que llevó al surgimiento del ARN y del ADN pudieron llegar de fuera de nuestro planeta.

(NC&T) La investigación ha sido realizada por expertos del Imperial College de Londres, la NASA, la Universidad de Maryland en Baltimore, el Instituto Carnegie de Washington, el Instituto de Investigación de Ciencias Planetarias y Espaciales de la Open University en Gran Bretaña, la Universidad Radboud en Nijmegen (Países Bajos), y el Laboratorio de Astrobiología del Instituto de Química de Leiden (Países Bajos).


El meteorito que en 1969 cayó cerca de Murchison, Australia, es famoso por la gran cantidad de compuestos orgánicos que se han encontrado en él, incluyendo nucleobases, que son precursores de las moléculas constituyentes del ARN y el ADN.

Eso llevó a que la comunidad científica se plantease que la caída en una época arcaica de meteoritos como ese pudo aportar a la Tierra los ingredientes clave para el surgimiento de la vida, y que por tanto las formas de vida de nuestro mundo tendrían un origen parcialmente extraterrestre.

Sin embargo, existía la duda sobre la procedencia de las nucleobases presentes en el meteorito, ya que éste pudo resultar contaminado con material terrestre, y por tanto las detectadas en él no tendrían un origen extraterrestre sino del todo terrenal.

Ahora, los autores del nuevo estudio han logrado aislar xantina y uracilo del meteorito, y someterlos a un análisis isotópico. La proporción entre distintos isótopos de carbono es una huella dactilar inconfundible de la procedencia de las moléculas orgánicas. Las de origen extraterrestre poseen abundancias mayores de carbono-13 en comparación con el carbono-12.

El resultado del análisis demuestra que las nucleobases presentes en el meteorito de Murchison proceden de fuera de nuestro planeta.

Ello implica que la hipótesis del origen extraterrestre de la vida de nuestro mundo es ciertamente plausible.

"Creemos que las primeras formas de vida pudieron adoptar nucleobases procedentes de fragmentos de meteoritos, para su uso en el código genético que las capacitó para transmitir rasgos beneficiosos a las generaciones siguientes", declara la autora principal del estudio, Zita Martins, del Imperial College de Londres.

Hace entre 3.800 y 4.500 millones de años, vastas cantidades de rocas como la caída en Murchison en 1969, alcanzaron la superficie de la Tierra procedentes del espacio. Aquel bombardeo meteorítico, que dejó numerosos cráteres en astros de nuestro sistema solar, coincide con la época en que, según todos los indicios, surgió la vida en la Tierra.

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