12 de diciembre de 2009

Rusia lanzó un misil intercontinental cuando apareció el «ovni» noruego


Madrid.- ¿Se ha resuelto el misterio del «ovni» sobre el cielo de Noruega? Posiblemente. El Ministerio de Defensa ruso acaba de admitir el lanzamiento fallido de un misil intercontinental Bulavá desde el submarino nuclear Dmitri Donskói, una acción que coincidió en la mañana de ayer con la aparición de un potente y misterioso foco de luz que ha traído de cabeza a los noruegos. «Se ha establecido que las dos primeras etapas del cohete funcionaron normalmente, pero en la etapa siguiente, la tercera, se produjo un fallo técnico», han reconocido los militares rusos un comunicado oficial.

El misil, al que atribuyen la capacidad de burlar todos los sistemas de defensa conocidos hasta ahora, fue lanzado desde un submarino nuclear en posición de inmersión. De acuerdo con la nota del Ministerio de Defensa, la tripulación del submarino efectuó el lanzamiento según los protocolos establecidos y «sin observaciones».Sin embargo, los sistemas de control registraron irregularidades en el funcionamiento del motor. Según datos no oficiales citados por la agencia Interfax, de los anteriores once lanzamientos de prueba de misiles Bulavá (Maza), seis resultaron fallidos.

Primeras sospechas

Este lanzamiento coincidió con la aparición de una misteriosa luz el miércoles a las 07.50 cerca del puerto Este al sur de Tröndelag, provincia de Finnmark. Surgió de forma repentina y se prolongó, con gran intensidad, durante tres minutos. Cientos de personas bloquearon la Central de Alarmas del Instituto Meteorológico Nacional para expresar su miedo y preocupación. Nadie hasta ahora habíapodido desvelar su procedencia o que clase de luz era. Ni los meteorólogos, los astrónomos, el Departamento de Física y Tecnología de la Universidad de Tromsö o los profesionales en fenómenos extraños de las Fuerzas Armadas de Noruega, Finlandia y Suecia, encontraban lógica al misterio.

Deshechada la idea de que fuera un meteorito o bola de fuego por su duración y su color, los científicos comenzaron a sospechar que podría tratarse de un cohete lanzado desde Rusia. El astrónomo Knut Jørgen ødegaard ya apuntaba esta línea: «Pensamos que la luz llegó de la tierra. Su posición determina que salió del territorio ruso. Dada su altura, el movimiento de arriba abajo en la atmósfera y el circulo verdoso alrededor del núcleo luminiscente, que podía ser el gas que se dispersa en la atmósfera cuando se lanza un misil, puede haber provenido de un cohete». Igual pensaba el Teniente Coronel, John Espen Lien, del Estado Mayor Operativo de Bodø. «Podría haber sido un misil ruso intercontinental (tal vez fallido) lanzado desde el Mar Blanco en Arkhengelsk», manifestaba.

Los rusos han permanecido callados hasta ahora, cuando no les ha quedado más remedio que reconocer sus pruebas fallidas.

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