9 de julio de 2010

La transformación de un mito


Los personajes góticos que antes se concibieron como grotescos, hoy son considerados atractivos

GUADALAJARA, JALISCO.- 1.- Estética grotesca

Los rasgos genuinamente sobrenaturales del vampiro aparecen en la destacada película alemana Nosferatu (1922), dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau, en la que se muestra al Conde Orlok, un terrorífico vampiro inhumano con rasgos de roedor, cráneo rasurado, orejas puntiagudas, manos como garfios y andares rígidos que siembra la muerte a su paso y lleva la peste a la ciudad de Bremen.

Con el paso del tiempo la estética del vampiro ha sido modificada drásticamente. J.LÓPEZ

El personaje fue interpretado por Max Shrek, quien le dio ese toque monstruoso y terrorífico que se alejó por completo del libro de Bram Stoker y se convirtió en un clásico del cine
expresionista alemán.

2.- Nace un mito

La concepción grotesca cambió notablemente en 1931 con el filme de Tod Browning, Drácula, en el que se seleccionó como protagonista a quien para muchos representa el rostro del eterno vampiro: Bela Lugosi (el cual ya había interpretado a este personaje en la versión teatral), que trasformará su papel en un aristócrata con modales seductores y elegantes, dotado con una mirada hipnotizadora.

Con esta producción comenzó a relacionarse al vampiro con la sexualidad, vínculo que ha perdurado hasta nuestros días. El atractivo de Lugosi, además de su mirada penetrante y boca siniestra, fue la elegancia de su porte y su casi ininteligible acento inglés que convirtieron al actor húngaro en el perfecto conde de Transilvania.

3.- Romanticismo sombrío

La versión que en 1992 presentó Francis Ford Coppola de Drácula, mostró a un vampiro, interpretado por Gary Oldman, más romántico que monstruoso, ya que tras perder a su amada de forma trágica, se enamorara perdidamente de Mina Harker, con la que vive una profunda historia de amor.

Oldman nos muestra varias facetas del conde en el filme: el monstruo asesino, el anciano experto y el dandy romántico; hay quien dice que la caracterización del actor estuvo tan bien hecha, que fue capaz de enamora y asustar al mismo tiempo, dándole un toque misterioso a su interpretación.

4.- Jóvenes y atractivos

Fue en 1994 cuando la figura en cuestión llegó a otros niveles con el filme Entrevista con el vampiro, basado en la novela homónima de Anne Rice, en la que actuaron tres de los galanes más cotizados de Hollywood: Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas, quienes plasmaron fielmente el aire atormentado y sensual de estos seres.

La película fue dirigida por Neil Jordan, quien al principio fue criticado por Anne Rice después de que eligiera a Tom Cruise para que encarnara a Lestat. “Tom Cruise es un actor muy joven y guapo que no encaja bien con el personaje”, señaló en aquel entonces la escritora, quien posteriormente se retractó de lo dicho al ver finalizada la película y corroborar que la caracterización del actor norteamericano se apegaba por completo a su obra.

5.- Ídolo adolescente

Sus detractores ven en Edward Cullen, personaje principal de la saga Crepúsculo, interpretado por Robert Pattinson, a un vampiro “descafeinado”, aunque sus seguidoras consideran lo contrario; opinan que es el vampiro más atractivo que ha existido en el cine. En la película dicha aseveración se refleja cuando Bella, su pareja, lo describe como un ser insoportablemente hermoso, incluso el personaje caracterizado por Kristen Stewart dice que Cullen es un Dios.

En varias escenas Bella menciona la perfección de los rasgos físicos de su novio: pómulos salientes, una fuerte mandíbula, nariz recta, labios redondeados, y hasta llega a compararlo con el Adonis de la mitología griega.

Desde sus inicios el Séptimo Arte ha sido seducido por la imagen del vampiro. En la época del cine mudo dichos seres oscuros hicieron sus primeras apariciones en filmes como The vampire (1913) de Robert G Vignola y Nosferatu (1922) de Friedrich Wilhelm Murnau, directores que apegados a la literatura gótica dotaron en sus producciones la figura del vampiro con las más sombrías tendencias del hombre: el ansia de vivir y el temor a la muerte, la repugnancia por la carnalidad, la seducción del mal, la represión del deseo y la rebelión contra lo divino, lo humano y lo natural, características que continúan vigentes hoy en día dentro del género.

Sin embargo, con el paso del tiempo la estética del vampiro ha sido modificada drásticamente, pues de concebirse en sus inicios como un ser repugnante y mal parecido, devino en un personaje maduro, seductor y atractivo, hasta llegar a nuestros días convertido en el prototipo de belleza masculina encarnado en el protagonista de la saga de Eclipse, Edward Cullen.

Películas básicas de vampiros

Nosferatu (1922)
Drácula (1931)
El baile de los vampiros (1967)
El ansia (1983)
Los muchachos perdidos (1987)
Drácula (1992)
Cronos (1993)
Entrevista con el vampiro (1994)
Blade (1998)
Eclipse (2010)

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