Noticias sobre el fenómeno ovni, vida extraterrestre, notas curiosas, fotografías, videos, fenómenos paranormales, fantasmas, vampiros, búsqueda de vida en el universo.
Tienen una textura particularmente dura y son diferentes de las piedras de las montañas en esa área.
El 27 de mayo de 2007, varias docenas de piedras minerales con formas de “ovni” fueron encontradas en el condado de Shangrao, provincia de Jiangxi, China continental. Expertos indican que las piedras minerales se formaron hace cerca de 300 millones de años atrás. Las piedras con formas de "ovni" encontradas en el condado de Shangrao, provincia de Jiangxi pesan entre 800 kilos y 1 tonelada.
Las piedras fueron encontradas dentro de un montón de piedras minerales. Hay varias minas de cobre en las cercanías de ese montón de piedras. Las piedras minerales son materiales abandonados dejados después de extraer el carbón de la roca. Entre esas piedras “ovni”, varias de ellas tienen un diámetro cercano a los 1,5 metros y con un espesor de entre 20 centímetros a 60 centímetros. Pesan entre 800 kilos y 1 tonelada. Un ingeniero de la Oficina de Carbón de Shangrao cree que la edad de las piedras minerales con formas de “ovni”, es cercana a 300 millones de años, de la última época de la era Paleozoica Carbonífera y la temprana Permiana.
Las piedras con forma de ovni en Las Tres Gargantas, están cuidadosamente alineadas.
Las piedras “ovni” no sólo aparecieron en Jiangxi, sino también fueron encontradas cerca del proyecto de la Represa Shuibuya de la reserva de agua Tres Gargantas en Sichuan. Esas piedras “ovni” pesan cerca de 20 kilos cada una.
Las piedras fueron encontradas en la reserva de agua las Tres Gargantas, condado de Badong. Se informó que estas piedras tienen una textura particularmente dura.
Los pueblerinos de la zona, quienes construían una autopista, encontraron estas piedras ovni. Las piedras estaban localizadas cerca de la Gran Cueva Bahía en el PuebloShanlicheng de Badong Shuibuya. La Gran Cueva Bahía es natural, afuera corre un claro arroyo. Xiang Zhiyu, un residente del Pueblo Qizu quien trabajó en una sección de la autopista, encontró estas extrañas piedras cuando estaban explotando las rocas cerca del área de la Gran Cueva Bahía.
Las piedras ovni están alineadas horizontalmente con 49 centímetros de distancia entre una y otra y están distribuidas uniformemente. Se informó que estas piedras tienen una textura particularmente dura. Obviamente, son diferentes de las piedras de las montañas en esa área.
Las piedras datarían de la última época de la era Paleozoica Carbonífera y la temprana Persiana.
El director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño, Alberto Quijano, dijo que en los próximos días enviará a varios expertos de la Nasa, las imágenes que logró captar de un "objeto volador no identificado", para tratar de establecer su origen.
En diálogo con Caracol Radio, el astrónomo manifestó que definitivamente el objeto no era un cometa, porque no seguía una trayectoria definida, y porque en esa zona del firmamento no se ha detectado la presencia de ese tipo de cuerpos celestes.
Alberto Quijano señaló que las 400 fotografías secuenciales que le tomaron al OVNI, permitieron comprobar que tenía un comportamiento muy extraño, porque estuvo prácticamente inmóvil durante una hora.
"No es un avión ni un helicóptero porque el telescopio solamente permite observar cuerpos que están alejados de la superficie terrestre, y porque el objeto no tuvo movimiento durante largo tiempo", explicó.
El director del observatorio astronómico de la universidad de Nariño aclaró que no siempre cuando se habla de un "objeto volador no identificado", se está haciendo referencia a la presencia de extraterrestres.
Las 400 imágenes que son secuenciales, se colocaron en un video de una hora de duración, que será enviado a prestigiosos astrónomos de distintas partes del mundo, con el fin de buscar una explicación al fenómeno.
Expertos del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño, analizan las imágenes que lograron captar a más de 500 kilómetros de distancia en las que aparece un "objeto volador no identificado". Así lo confirmó a Caracol Radio, el director del centro investigativo en Pasto, Alberto Quijano Vodniza quien explicó que el OVNI, que fue fotografiado por uno de los equipos, permaneció en la atmósfera por espacio de una hora.
El astrónomo señaló que no se atreve a asegurar que se trata de una nave espacial procedente de otra Galaxia, pero sí es un cuerpo bastante extraño no habitual a lo que comunmente se observa. Agregó que en la noche nuevamente se ubicarán los equipos para tratar de observar nuevamente el fenómeno, análisis que será enviado a un observatorio en los Estados Unidos.
Los extraterrestres aparecieron en los cielos en junio de 1947 y en poco más de un mes se establecieron en Estados Unidos los pilares del mito de los ovnis
Todo se debió a un error periodístico. Lo cometió Bill Bequette, redactor del periódico 'The East Oregonian', hace sesenta años. El 24 de junio de 1947, Kenneth Arnold (1915-1984), un vendedor de equipos de extinción de incendios de Boise (Idaho), le contó que, cuando horas antes viajaba en su avioneta sobre las montañas Cascade, había visto un grupo de nueve extraños objetos que «volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua», cerca del monte Rainier. El periodista escribió una información en la que explicaba que los objetos tenían «forma de platillo». La noticia -incluida la confusión entre la forma del vuelo y la de los objetos- fue rebotada por las agencias United Press y Associated Press, y los cielos se llenaron de platillos volantes.
Hace 60 años. Kenneth Arnold posa junto a su avioneta poco después de haber visto nueve ovnis cerca del monte Rainier.
Los objetos tenían, en realidad, forma de bumerán y Arnold creyó al principio que eran una clase desconocida de avión a propulsión a chorro. «Estoy convencido de que se trataba de algún tipo de avión, aunque en muchos aspectos no se ajustaban a los tipos convencionales que conocía», escribió días después en su informe a las Fuerzas Aéreas. Por eso, su primera intención había sido informar de la observación al FBI, pero, al encontrar la oficina de Pendleton cerrada, acabó en la redacción del diario local. Las sospechas y cautelas iniciales de Arnold pronto cedieron ante el entusiasmo de un joven editor ávido de misterios.
Raymond A. Palmer (1910-1977) dirigía desde junio de 1946 la revista de ciencia ficción 'Amazing Stories'. «Tan pronto como se hizo cargo de la dirección dedicó una enorme cantidad de energía a cambiar el rumbo de la revista. Hizo bajar la calidad de las historias y aumentar la circulación», recuerda Isaac Asimov en su libro 'Sobre la ciencia ficción' (1981). En junio de 1947, Palmer dedicó la portada de 'Amazing' a una delirante historia según la cual el subsuelo terrestre estaba habitado por robots abandonados por extraterrestres hace milenios. Cuando aparecieron los platillos volantes, contactó con Arnold inmediatamente porque vio en su historia el material ideal para el lanzamiento de 'Fate', una revista dedicada a lo paranormal que quería sacar al mercado.
El caso de Roswell
El error periodístico de Bequette tuvo tal impacto que las visiones de objetos discoidales se multiplicaron. Dos semanas después, el 8 de julio, el diario de un pueblo perdido de Nuevo México anunció en su primera página que el Ejército había capturado un platillo volante en un rancho cercano. La información de 'The Roswell Daily Record' se basaba en una nota del Ejército que decía que los restos del ingenio habían sido llevados al Aeródromo Militar de Roswell. La base era entonces el hogar del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuerza Aérea, el primer escuadrón atómico del mundo, el que destruyó Hiroshima y Nagasaki.
Los militares dieron marcha atrás aquel mismo día. Lo recuperado, indicaron, eran piezas de un globo meteorológico. La explicación casaba con los trozos de madera de barco y papel de aluminio encontrados por el ranchero Marc Brazel que el Ejército presentó en una rueda de prensa. El hoy famoso caso Roswell quedó así desactivado hasta que en 1980 lo resucitó Charles Berlitz, promotor del falso enigma del triángulo de las Bermudas, en 'El incidente', libro que escribió con William L. Moore.
El suceso, en el que ningún ufólogo creyó en su tiempo, se convirtió en los años 80 en una mina de oro para los vendedores de misterios y Roswell, en centro de peregrinación de los creyentes en los ovnis. El Tribunal General de Cuentas de Estados Unidos reveló en 1994 que los restos del platillo de Roswell eran parte de un globo del proyecto Mogul, un programa secreto para la «detección de la onda expansiva generada por explosiones nucleares soviéticas», pero muchos ufólogos prefirieron ignorar la explicación. Gracias a eso, Ray Santilli, un avispado productor televisivo, ganó en 1995 una fortuna con una película que vendió a cadenas de televisión de medio mundo como si fuera una filmación de la autopsia practicada en 1947 a uno de los tripulantes del platillo de Roswell. La autenticidad de la cinta fue avalada en España por el ufólogo, y ahora novelista, Javier Sierra. Hace un año, John Humphreys, artífice de los efectos especiales de películas como 'Charlie y la fábrica de chocolate', reconoció haber creado el alienígena de la cinta de Santilli e interpretado a uno de los cirujanos.
Muertes y desapariciones
En julio de 1947, Palmer -que daba crédito a cualquier cosa, pero no prestó la mínima atención a la historia de Roswell- recibió la llamada de dos hombres que se presentaron como guardacostas. Le dijeron que el 21 de junio, tres días antes de la observación de Arnold, habían visto en la isla Maury, en el Estado de Washington, el choque en el cielo de dos platillos volantes. Palmer envió a investigar el caso a Tacoma al propio Arnold, quien se vio desbordado y pidió ayuda al capitán William Davidson y al teniente Frank Brown, los oficiales del servicio de inteligencia de la Fuerza Aérea que le habían interrogado por su avistamiento.
Davidson y Brown hablaron con los dos testigos y llegaron a la conclusión de que eran unos mentirosos. Los hombres les entregaron como prueba de su observación restos que supuestamente habían caído de uno de los platillos. El 1 de agosto, los militares despegaron con rumbo a California en un avión que se estrelló. Días después, varios periódicos recibieron llamadas anónimas en las que les informaban de que la aeronave siniestrada transportaba fragmentos de un ovni.
La investigación oficial concluyó que el accidente se debió a una avería, los trozos del platillos eran vulgares piedras -los dos hombres admitieron el engaño- y Palmer les había sido incitado a la farsa porque necesitaba noticias extraordinarias para su nueva revista. «Toda la historia de isla Maury fue un fraude. El primero, y posiblemente el segundo mejor, y el más sucio de los fraudes de la historia de la ufología», dejó escrito Edward J. Ruppelt, director del Proyecto Libro Azul entre 1952 y 1953, y que ha pasado a la historia de la ufología como un investigador de buena fe.
Al día siguiente del acccidente de Davidson y Brown, un avión de pasajeros desapareció mientras volaba entre Buenos Aires y Santiago de Chile. Cuando estaba a punto de aterrizar, la torre de control del aeropuerto de la capital chilena recibió el siguiente mensaje: «ETA (tiempo estimado de llegada) Santiago 17.45 horas. Stendec». El aparato nunca llegó a su destino. Familiares del radiotelegrafista de la nave concluyeron que el avión y sus once ocupantes habían sido secuestrados por extraterrestres. Años después, Antonio Ribera, el considerado 'padre de la ufología española', incluyó el suceso entre otros encuentros trágicos con los ovnis, en 'El gran enigma de los platillos volantes' (1966). Sin embargo, los restos del avión fueron encontrados en cerro Tupungato, cerca de Mendoza, a 5.500 metros hace siete años. No habían viajado a otros mundos.
Los platillos volantes aparecieron cuando EE UU acababa de salir de una guerra, y su población y dirigentes miraban al cielo con miedo a un ataque nuclear. Los casos del verano de 1947 -visiones en el cielo, objetos estrellados, desapariciones y accidentes- sentaron las bases del mito. Poco importa hoy que prácticamente todos -la observación de Arnold ha recibido varias posibles explicaciones- se debieran a confusiones o fraudes. Siguen vivos en la literatura ufológica, junto a historias de implantes en abducidos y proyectos de hibridación entre humanos y alienígenas. Sesenta años después del error periodístico de Bill Bequette, hay las mismas pruebas que entonces de que nos visitan extraterrestres. Ninguna.
La Biblioteca de Bidebarrieta de Bilbao acogerá el 5 de julio el ciclo de charlas '60 años de platillos volantes', una iniciativa de EL CORREO, la Universidad del País Vasco (UPV), el Círculo Escéptico (CE), el Center for Inquiry y el Ayuntamiento de Bilbao. Los participantes examinarán diversos aspectos del mito en cuatro charlas y una mesa redonda coordinada por Agustín Sánchez Lavega, astrofísico de la UPV.
El filósofo Ricardo Campo, de la Universidad de La Laguna y autor de 'Luces en el cielo' y 'Ovnis ¿vaya timo!', hará un recorrido histórico, en 'La invasión que nunca llegó'. El abogado Fernando L. Frías, presidente del CE, hablará sobre la investigación ovni en nuestro país, en 'La chapuza galáctica: ufología a la española'. Eduardo Angulo, biólogo de la UPV, disertará sobre los seres de otros mundos de la ciencia ficción, en '¿Marciano, ven a casa!'. Y Luis Alfonso Gámez, periodista de EL CORREO, explicará por qué los tripulantes de los ovnis son pequeños humanoides cabezones, en '40 años de hombrecillos grises'.
Thomas F. Mantell, capitán de la Guardia Nacional Aérea de Kentucky, murió en la tarde del 7 de enero de 1948 cuando perseguía un platillo volante cerca de la base aérea de Godman. La gente que vio el objeto desde tierra lo describió como «un helado de cucurucho con la parte superior de color rojo». A los mandos de su caza Mustang P-51, Mantell dijo que era enorme.
«El objeto está delante y por encima de mí, moviéndose a la mitad de mi velocidad. Parece metálico o el reflejo de la luz del Sol en un objeto metálico, y es de un tamaño tremendo... Voy a seguir subiendo. Voy a intentar acercarme para verlo mejor», explicó a la torre de control a 4.500 metros de altura. Tras llegar a los 9.000 metros, el caza se estabilizó y cayó en picado hasta estrellarse. El comité investigador concluyó que el piloto había perdido el conocimiento por falta de oxígeno. ¿Pero qué perseguía?
¡A la caza del ovni! Recreación del caso de Thomas Mantell.
Aunque ha pasado a la historia de la ufología como su 'primer mártir', el capitán Mantell murió a la caza de un globo del programa 'Skyhook' de estudio de los rayos cósmicos, secreto en los años 40. Aquella semana, se habían lanzado varios de esos grandes ingenios, visibles desde 20 kilómetros, en Ohio y el viento había llevado uno hasta cerca de la base de Godman.
Ésa es la explicación insólita que buscan en el país trasandino para justificar la extraña desaparición del espejo de agua. Expertos en el tema aseguran que en la zona se detecta actividad "extraterrestre”.
El gobierno chileno está absolutamente desconcertado por una situación inédita en el mundo o que, por lo menos, impactó sobremanera a la opinión pública de Chile y la Argentina.
Por eso, las autoridades pidieron la ayuda de geólogos para saber qué pasó con el lago, ubicado en el fiordo Témpanos, 2.000 kilómetros al sureste de Santiago, en el Parque Nacional Bernardo O'Higgins. La desaparición del lago se descubrió el pasado 27 de mayo, pero sólo fue informada el miércoles.
Ahora las teorías empiezan a circular por doquier y son de lo más insólitas, risueñas... y poco serias. Si hasta hay "expertos" que creen que la desaparición del agua pudo haber sido la obra de un "ovni succionador".
Al respecto, el ufólogo chileno Rodrigo Fuenzalida dijo que la teoría que apunta a la presencia extraterrestre en el lago sin nombre tiene "fundamentos". "Tenemos constatado que ciertos ovnis succionan agua. Hay un caso en el lago Colbún, con testimonios de carabineros y civiles que lo vieron posarse sobre el lago y recoger agua", indicó Fuenzalida.
Además, el especialista recordó que en esa zona "ocurre el 60% de los avistamientos (de ovnis) de todo Chile".
Otra de las teorías -quizás la más seria- indica que una enorme grieta habría provocado que en pocas horas se hubiera vaciado el lago sureño, dejando fluir el agua hacia el centro de la tierra, según indicó el diario chileno Las Últimas Noticias.