31 de julio de 2008

Militares, secretos y platillos volantes

Por: Luis Alfonso Gámez
El Correo Digital

Las grandes potencias han investigado los objetos volantes no identificados desde 1947 y los han utilizado como tapadera de sus proyectos militares

«El Gobierno niega todo conocimiento». Ésta era una de las máximas de la serie 'Expediente X'. Fue acuñada, con otras palabras, por Donald Keyhoe, comandante retirado de la Infantería de Marina de Estados Unidos y autor, en 1950, del primer libro sobre ovnis, 'The flying saucers are real' (los platillos volantes son reales). El ex militar publicó aquel año en la revista 'True' un artículo que sentó los dos pilares básicos de la ufología: el origen alienígena de los platillos volantes y el secretismo oficial. Han sido pocos los seguidores de los ovnis que desde entonces no han sucumbido a la obsesión p
or el encubrimiento gubernamental, en parte, con razón.

La CIA se interesó por los platillos volantes poco después de verse los primeros, en 1947. Temía que supusieran un riesgo para la seguridad de EE UU. Controló de cerca los proyectos militares de investigación del fenómeno y, en 1949, vio cómo la Fuerza Aérea descartó que tras los ovnis hubiera una potencia extranjera. Aún así, siguió en el ajo por si la amenaza era alienígena. Mientras en el cine Klaatu nos traía la paz interplanetaria en 'Ultimátum a la Tierra' (1951), los militares concluyeron que los platillos volantes no venían de otros mundos, y la CIA les encontró una utilidad.

La Tierra de los Sueños

EE UU vivió los años 50 con el miedo a un ataque atómico soviético y a la infiltración comunista. Fueron los años de los simulacros nucleares en las escuelas y de la caza de brujas del senador Joseph McCarthy. La CIA empezó en aquella época a disponer de la más alta tecnología para el espionaje con la entrada en servicio del avión U-2. Capaz de volar a 805 kilómetros por hora y alcanzar los 21.000 metros de altura, despegó por primera vez el 1 de agosto de 1955 del recién creado campo de pruebas del lago Groom, en Nevada. Estrenó las instalaciones que hoy conocemos popularmente como el Área 51, donde EE UU ha probado aviones como el SR-71 y el F-117, y donde, según algunos ufólogos, se guardan restos de platillos volantes accidentados y hasta de alienígenas.

Washington reconoció oficialmente la existencia del complejo militar de Nevada cuando no le quedó más remedio, cuando una compañía estadounidense publicó en abril de 2000 en Internet imágenes de la base tomadas por satélite. En las fotos se veían hangares, pistas de aterrizaje, carreteras y canchas deportivas; el corazón de un complejo militar de 20.000 kilómetros cuadrados. «Tenemos ahí un centro de operaciones; pero el trabajo es materia clasificada», admitió Gloria Gales, portavoz de la Fuerza Aérea. «Mucha gente de mi Administración estaba convencida de que Roswell era un fraude, pero creía que lo de ese lugar de Nevada (el Área 51) iba en serio, que había allí un artefacto alienígena. Así que mandé a alguien a que lo averiguara. Y se trataba realmente de una instalación de Defensa en la que se hacían cosas aburridas que no queríamos que nadie más viera», explicaba Bill Clinton hace tres años a la revista 'FinanceAsia'.

Un ovni-medusa

Durante la Guerra Fría, la creencia en extraterrestres fue aprovechada por la CIA para encubrir los vuelos de sus aviones espía desde el lago Groom y otras bases. Un informe titulado 'El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990', obra del historiador Gerald K. Haines, desveló en 1997 que en los años 50 y 60 «cerca de la mitad» de los avistamientos de objetos extraños en los cielos estadounidenses correspondieron a misiones del U-2 y del SR-71. La agencia de espionaje estadounidense prefería que el público creyera en visitantes de otros mundos a destapar la existencia de sus más sofisticadas herramientas. Al otro lado del Telón de Acero, la Unión Soviética hacía lo propio.

Algunos insomnes vecinos de Petrozavodsk, ciudad situada a orillas del lago Onega, vieron en 1977 una medusa brillante que sobrevolaba la urbe antes del amanecer. «La bola ígnea que cruzó precipitadamente el cielo de Sur a Norte sobre el distrito de Leningrado y Karelia a primeras horas del 20 de septiembre también fue observada por los astrónomos de Pulkovo. En estos momentos es todavía difícil determinar definitivamente su origen, ya que continúan llegando informes de testigos y observadores», declaró tres días después Vladimir Krat, director del Observatorio de Pulkovo. En las semanas siguientes, se cruzaron en la prensa declaraciones de científicos con explicaciones inverosímiles y de ufólogos que defendían la naturaleza extraterrestre del fenómeno.

Fue James Oberg, un ingeniero de la NASA, quien resolvió el enigma desde Houston. Se puso en contacto con el Centro Goddard de Vuelos Espaciales, donde le informaron de que la URSS había lanzado aquel día un satélite desde el cosmódromo secreto de Plesetsk, a 330 kilómetros al Este de Petrozavodsk. El Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (NORAD), cuyo cuartel general está en la montaña Cheyenne -como sabe todo seguidor de la serie de televisión 'Stargate'-, confirmó a Oberg que el despegue del satélite espía 'Cosmos-955' había ocurrido minutos antes de la aparición del ovni, que parecía una medusa por el brillo de los gases de escape de las toberas del cohete.

«Moscú sabe de dónde vienen los ovnis, quién los lanza, cómo se propulsan y por qué viajan por el cielo de la URSS. Lo sabe todo y no quiere admitirlo públicamente. Es probablemente la mayor operación de encubrimiento ovni de la historia», escribía Oberg en 1982 en un artículo que demostraba el vínculo entre las más famosas oleadas de ovnis tras el Telón de Acero y las actividades militares secretas. Lo que no sospechaba entonces el ingeniero de la NASA es que años después la CIA iba a reconocer que había hecho lo mismo: aprovecharse de los platillos volantes para camuflar operaciones de espionaje.

29 de julio de 2008

Un tripulante del Discovery se muestra convencido de que existe vida extraterrestre


El comandante del transbordador espacial Discovery cree que probablemente exista vida en alguna parte del espacio exterior, pero que hay una razón sencilla por la que los extraterrestres no han visitado la Tierra: el viaje es demasiado duro.


Mark Kelly y Akihiko Hoshide, tripulantes
del Discovery, junto al primer ministro japonés, Yasuo Fukuda (en el centro). (FOTO: REUTERS). (Imagen: Yuriko Nakao / REUTERS)

"Hemos visto algunas pruebas de que hay u
na posibilidad de que hubiera alguna forma de vida en Marte en el pasado, así que probablemente haya vida en todo el universo", ha señalado el astronauta estadounidense Mark Kelly en una rueda de prensa en Tokio. Ha estado acompañado de otros miembros de la tripulación que participaron en junio en el traslado del laboratorio japonés Kibo a la Estación Espacial Internacional.

"En nuestra experiencia, es muy difícil viajar a través del espacio, y yo personalmente creo que los alienígenas no han visitado nuestro planeta", comentó.


50 años de la NASA

Mark Kelly ha hecho estas declaraciones el mismo día que la NASA cumple 50 años con la mira puesta en volver a poner un hombre en la Luna en los próximos años, llevarlo a Marte y más allá antes de llegar al siglo de existencia.

Los planes para lograrlo están en marcha pese a limitaciones presupuestarias y desastres que no han impedido a la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) mantener el liderazgo de la exploración espacial.

El 29 de julio de 1958 el presidente Dwight Eisenhower promulgó la Ley que creó la NASA, en respuesta al lanzamiento del satélite soviético Sputnik en octubre de 1957.

Pese a que en su historia se alternan éxitos y fracasos, la NASA ha celebrado su medio siglo en las instalaciones que tiene en casi todos los estados del país. Su prioridad es ahora el desarrollo de su programa "Constellation", que usará cohetes recuperables Ares y sus naves serán similares a las cápsulas Apolo aunque tendrán mayor capacidad.

27 de julio de 2008

El pueblo más marciano

Por: Luis Alfonso Gámez
El Correo Digital

La historia de la caída de un platillo volante en el verano de 1947 ha dado fama a Roswell, donde cada julio se celebra un festival ovni

«Bienvenidos a Roswell. Actualmente no es famoso por nada». Así reza el cartel gracias al que se enteran de dónde están los extraterrestres de la nave 'Júpiter 42' al estrellarse en julio de 1947 en el desierto de Nuevo México, en la irreverente serie de animación para adultos 'Tropiezos estelares'. Sesenta años después, es mucha la gente que ha oído hablar de Roswell y recientemente hemos sabido que hasta Indiana Jones, el aventurero por antonomasia, participó en el examen de los restos de lo que cayó allí.

ILUSTRACIÓN: IKER AYESTARÁN


Roswell tiene hoy unos 49.000 habitantes, casi el doble que el 8 de julio de 1947. Aquel día,
el diario local dio en su portada la noticia de la recuperación de un platillo volante en un rancho de la región por parte de los militares. Dos semanas antes, Kenneth Arnold, un hombre de negocios que pilotaba su avioneta, había visto sobre las montañas Cascada nueve objetos extraños que «volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua». Tenían forma de bumerán; pero el periodista que cubrió la historia confundió la forma de los objetos con la del vuelo y los bautizó como 'platillos volantes'. La denominación hizo fortuna y pronto las observaciones de discos se multiplicaron por Estados Unidos.

30 años de silencio

La noticia del ovni estrellado que dio 'The Roswell Daily Record' se basaba en un comunicado de prensa dictado por el teniente Walter Haut. «Los muchos rumores sobre platillos volantes se hicieron realidad ayer cuando la oficina de Inteligencia del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuera Aérea, Aeródromo de la Armada de Roswell (RAAF), tuvo la suerte de obtener un disco gracias a la cooperación de uno de los granjeros locales y de la oficina del sheriff del condado de Chávez», dijo Haut. Según el periódico, el objeto había sido visto antes de estrellarse por Dan Willmot y su esposa. Él, «uno de los más respetados y fiables» vecinos de Roswell, había calculado que tenía unos 7 metros de diámetro, volaba a 500 metros de altura e iba a entre 600 y 800 kilómetros por hora. Tenía forma de dos platos unidos por su parte cóncava y desapareció detrás de una colina.

Los militares rectificaron al día siguiente. Dijeron que lo recuperado no era un platillo volante, sino piezas de un globo meteorológico, y mostraron a la Prensa los trozos de madera de barco y papel de aluminio encontrados por el ranchero Marc Brazel, materiales que en principio parecen poco apropiados para una nave interplanetaria. El caso del platillo volante estrellado en Roswell se hizo añicos, y los ufólogos olvidaron la historia durante décadas. Hasta que Charles Berlitz y William Moore la resucitaron en 1980 con su libro 'El incidente'. El ufólogo Leo Stringfield había publicado una serie de artículos sobre accidentes de ovnis y autopsias a alienígenas en la 'Flying Saucer Review' un año antes; pero es a Berlitz, autor de 'El triángulo de las Bermudas' (1974), a quien Roswell debe su fama.

Él y Moore dieron con nuevos testigos -y con viejos que contaban cosas que habían callado durante décadas- de un suceso que ya no se limitaba al hallazgo de restos de una nave de otro mundo: resultaba que los militares habían rescatado los cuerpos de los pequeños tripulantes del platillo. Fue sólo el principio. Otros ufólogos volvieron la mirada a Roswell y salieron de debajo de las piedras vecinos que se habían visto involucrados en el incidente y conservaban recuerdos extraordinariamente vívidos. Desde 1990, no hay año sin un nuevo libro sobre el caso que incluya sorprendentes revelaciones. A estas alturas, son tantas las versiones de los hechos que no existe consenso sobre el día de autos -va desde el 14 de junio hasta el 4 de julio- y media docena de lugares compiten por ser el del tortazo.

Bombas y espías

Roswell es una Disneylandia paranormal cuyo Mickey es un extraterrestre cabezón de grandes ojos almendrados. Cuenta desde 1992 con un Centro de Investigación y Museo Internacional Ovni que ha recibido más de 2,5 millones de visitantes. Uno de sus fundadores es Glenn Dennis, joven trabajador de la funeraria local en 1947. Tras cuarenta años de silencio, en 1989 se descolgó con que en su día recibió una llamada telefónica de la base militar preguntándole cuál era el ataúd más pequeño que tenía y sobre técnicas de embalsamamiento. Dennis ha presentado las mismas pruebas de sus afirmaciones que los demás testigos resucitados por Berlitz, Moore y otros ufólogos: ninguna.

Desde 1996, Roswell celebra a principios de julio un Festival Ovni en el que conviven ufólogos y turistas disfrazados de extraterrestres. Es otro mundo en el que no importa que nadie se creyera la historia de la nave espacial estrellada cuando ocurrió. Ni siquiera se la tragó Raymond Palmer, un editor de ciencia ficción que fue el primero en explotar en los años 30 el potencial mediático de las creencias paranormales. Es otro mundo en el que los militares han guardado un secreto durante casi cincuenta años; aunque no el que creen los aficionados a los platillos volantes.

Porque la de Roswell no era a finales de los años 40 una base militar cualquiera. Allí estaba estacionado el primer escuadrón atómico del mundo, el Grupo de Bombarderos 509. Y lo que cayó en las cercanías en 1947 no fue un globo meteorológico, ni tampoco una nave de otro mundo. Se trató, según la información desclasificada en 1994 por la Fuerza Aérea, del globo número 4 del proyecto ultrasecreto Mogul, lanzado el 4 de junio desde Alamogordo, a 150 kilómetros de Roswell. El objetivo del ingenio estratosférico era detectar las ondas sonoras provocadas por las esperadas pruebas nucleares soviéticas: EE UU quería saber cuándo la URSS se hacía con la bomba atómica, algo que ocurrió el 29 de agosto de 1949 con la detonación de 'Joe 1'. Los restos recuperados por Marc Brazel en su rancho eran, por tanto, los de un globo espía.

26 de julio de 2008

La aldea maldita

Por: Luis Alfonso Gámez
El Correo Digital

Cuentan que tres epidemias acabaron en el siglo XIX con los vecinos del pueblo burgalés de Ochate, escenario de numerosos fenómenos extraños

Toda historia tiene un comienzo. Y la del pueblo maldito de Ochate, situado en el condado burgalés de Treviño, nació en abril de 1982 en la revista esotérica 'Mundo Desconocido'. La contó Prudencio Muguruza, un empleado de banca vitoriano según el cual la aldea quedó desierta tras sufrir una epidemia de viruela en 1860, otra de tifus en 1864 y una última de cólera en 1870. Sólo sobrevivieron tres vecinos que huyeron a tiempo. «El resto de sus habitantes sucumbió», sentenciaba Muguruza en su artículo, titulado 'Luces en la puerta secreta' en referencia a los ovnis y al significado que, en su opinión, tiene el nombre vasco del pueblo: 'puerta del ruido', 'puerta secreta' o 'puerta del frío'.

ILUSTRACIÓN: IKER AYESTARÁN

Lo más llamativo de la historia era que en Ochate había pasado algo parecido a lo que sucede en la película 'El pueblo de los malditos' (1960). Si en el filme protagonizado por George Sanders cae inconsciente -no se sabe por qué- todo aquél que cruza una línea imaginaria alrededor del pueblo del título, en el caso burgalés las epidemias no habían transpasado los límites de Ochate. «En ningún pueblo ocurrió nada parecido a pesar de encontrarse relativamente cerca. Desde entonces, quedó deshabitado y se empezó a tejer su leyenda de aldea maldita».

Maldición bíblica

El artículo de Muguruza incluía «luces, ruidos y apariciones» en Ochate, y convirtió la localidad en centro de peregrinación de los aficionados a lo paranormal, para desgracia de los vecinos de la comarca. Porque daños en las cosechas, robos y todo tipo de destrozos fueron el legado de los visitantes que acudieron al pueblo durante los años 80. Con el tiempo el aura de misterio se fue desvaneciendo, y la maldición parecía ya cosa del pasado cuando un joven periodista la revitalizó. Se llamaba Iker Jiménez y, «tras investigar a fondo en las entrañas de la misteriosa alquería», en 1999 dio por real la leyenda en su libro 'Enigmas sin resolver' y hace tres años en su programa de Cuatro. Para él, lo que sucedió en la aldea «fue como una maldición bíblica».

Antes de sacar a la luz la historia del pueblo maldito, Muguruza había alcanzado una cierta fama dentro del mundillo paranormal al fotografiar un ovni en el condado de Treviño en el verano de 1981. La imagen protagonizó la portada de 'Mundo Desconocido' tres meses antes de su artículo sobre la aldea maldita, y el empleado de banca vendió el negativo por medio millón de pesetas a un empresario que quería hacer pósteres. Muguruza abandonó su trabajo y, durante los años 80, se dedicó a organizar saraos esotéricos en Vitoria, donde abrió una librería ocultista. A principios de los 90, desvió su carrera hacia la parapsicología y ahora echa las cartas en canales de televisión locales.

Enrique Echazarra, que le acompañaba de niño en sus excursiones tras el misterio, tiene claro el origen de la maldición de Ochate: «¡Todo es un invento de Muguruza! La leyenda no tiene ni pies ni cabeza. Las supuestas epidemias no constan en ningún archivo ni en Burgos ni en Vitoria. La única enfermedad que se cebó con los habitantes de Ochate fue la gripe española, según nos han contado antiguos vecinos», asegura este perito de seguros. En contra de lo que siempre ha dicho Muguruza, el pueblo no quedó desierto en 1870: vivió gente en él hasta 1934, tal como han documentado Antonio Arroyo y Julio Corral en su libro 'Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito' (2007). Los historiadores llegaron a esas conclusiones hace más de veinte años. Entonces, nadie las aceptó entre los mismos interesados en lo oculto que ahora las dan por buenas porque Echazarra, Arroyo y Corral son aficionados a lo paranormal.

Voces del Más Allá

Muguruza sostiene todavía, a pesar de todo, que la historia de Ochate que él cuenta se basa en documentos que consultó en el Obispado de Vitoria, legajos que, por desgracia, nadie más ha visto y que, además, contradicen otros existentes. «En las décadas de 1860 y 1870, en Ochate hay vida. Lo demuestran los registros de matrimonios, bautizos, defunciones... Si hubiera habido epidemias como las que dice Muguruza, existirían documentos; no habrían pasado desapercibidas», indica Echazarra. Las pruebas contradicen lo defendido por Muguruza desde 1982 y por Iker Jiménez desde 1999, y no es su único patinazo compartido.

El vidente y el periodista también dijeron en 2005 en televisión que la NASA había analizado la foto del ovni tomada por el primero en Treviño. Quien examinó la imagen fue, en realidad, el coronel Colman S. von Kevinczky, un militar húngaro que emigró a Estados Unidos en 1952. Estaba obsesionado con la idea de que las grandes potencias debían unirse para hacer frente a la amenaza de una inminente invasión alienígena. Von Kevinczky fundó en 1966 la Red Internacional de Análisis y Búsqueda de Naves Galácticas Ovni (ICUFON) y era tan excéntrico que nunca gozó de un mínimo crédito ni siquiera en la comunidad ufológica. Su vinculación con la NASA era equiparable a la de Muguruza, cuyo ovni era, en el mundo real, una nube.

Es posible que haya quien hoy todavía crea ver y oír cosas raras entre las ruinas del pueblo del condado de Treviño, ¿pero quién no lo haría con la leyenda negra que le rodea? «Hay gente que oye en el torreón una respiración. Se trata de una lechuza. Yo sé que es una lechuza», dice Julio Corral, quien está abierto a la posibilidad de lo paranormal. El misterioso rostro que se intuye en una pared de la aldea abandonada tiene, no obstante, tanto de enigmático como las caras que algunos ven en las nubes o en los emparedados. Y otros fenómenos -como el borrado de cintas y la grabación de voces de ultratumba- son meras invenciones de quienes hacen caja con la credulidad ajena.

23 de julio de 2008

Un astronauta del Apollo 14 asegura que se ha ocultado durante 60 años el contacto entre extraterrestres y humanos


El astronauta Edgar Mitchell, que participó en la misión lunar del apollo 14, asegura que los extraterrestres contactaron con la tierra hace 60 años y que durante ese tiempo las autoridades estadounidenses han mantenido el encuentro en secreto.

Edgar Mitchell fue el piloto del módulo lunar del Apollo 14

Edgar Mitchell pilotaba el módulo lunar del Apollo 14, y fue el sexto ser huma
no en pisar la tierra. Mitchell asegura que durante sus años en la NASA supo de la llegada a la tierra de muchos OVNI. Pero, según afirma Mitchell, todas esas visitas extraterrestres fueron ocultadas por el Gobierno de los Estados Unidos.

En una entrevista a una emisora de radio, Mitchell ha asegurado que los miembros de la NASA que mantuvieron contacto con los extraterrestres afirmaban que éstos "eran bajitos y de apariencia extraña para los seres humanos".

Según ha dicho Edgar Mitchell los extraterrestres con los que ha tenido contacto la NASA, son de apariencia similar a la que nos tiene acostumbrados Hollywood. Bajitos y con cabeza y ojos alargados. Junto con el comandante del Apollo 14 Alan Shepard, Mitchell tiene el record del paseo lunar más prolongado. Ambos caminaron sobre la superficie lunar nueve horas y 17 minutos.


Edgar Mitchell, el sexto hombre en caminar sobre la Luna, fue entrevistado en un programa de radio británico el pasado 23 de julio de 2008, brindando información veraz sobre su experiencia en el fenómeno ovni:

21 de julio de 2008

Vídeo muestra cómo los OVNIS derriban misiles de Estados Unidos

Por: Álvaro Sánchez
Adaptación Teletica

Videos y documentos secretos revelados por un programa de televisión estadounidense muestran cómo un supuesto Objeto Volador No Identificado (OVNI) destruye misiles de prueba del ejército de EEUU.

El famoso programa del conductor de televisión, Larry King, transmitió el momento en que, supuestamente, un OVNI se interpuso en la ruta que seguía un misil de prueba lanzado al espacio por el ejercito norteamericano.




Según transmitió dicho programa de televisión, el pasado sábado 19 de julio, videos y documentos demuestran que desde hace casi 35 años los extraterrestres se interesan en las armas de destrucción masiva y, sobre todo, en misiles nucleares.

20 de julio de 2008

El Cerro de la Estrella, el “preferido” de los ovnis


Constantes reportes de apariciones en la zona de Iztapalapa

MÉXICO (El Universal).- El desplazamiento constante de objetos voladores no identificados de diversas formas, colores y tamaños, que son reportados por los cazaovnis, investigadores y población en general, ha sido característico desde hace varias décadas del Cerro de la Estrella, en Iztapalapa.

Los testimonios son confirmados por el personal de la Torre de Control del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la ciudad de México a través del radar, así como por pilotos de líneas aéreas comerciales y privadas.

El 25 de agosto de 1976 el contador Enrique Mercado (q.e.p.d.) fue transportado —según él mismo narró— “junto con un ser de otro mundo por una fuerza invisible hasta una nave interplanetaria”, en la cual, añadió, “emprendí un viaje de 28 horas por el espacio estelar, en el cual conviví con mujeres y hombres de otras partes del universo”.

“Un extraterrestre me invitó a una nave, dije que sí; me citó tres días después a las 12 de la noche en el cerro. Estando en el lugar se presentó el ser, puse mi mano en su cinturón y comenzamos a elevarnos, había una fuerza que llegaba de una nave circular pequeña que se encontraba a una altura considerable”, aseveró.

En una de sus últimas entrevistas, Mercado, al ser cuestionado sobre por qué el Cerro de la Estrella era el lugar visitado, indicó: “Era el más apartado y solitario en aquellos tiempos de la ciudad de México”. El investigador de la historia oral de Iztapalapa Adrián Chávez, coautor de varios libros sobre este tópico, aseguró en entrevista con “El Universal Gráfico”, que hay una leyenda de seres de las Pléyades que habitaron las entrañas del Huizachtepetl, llegaron un día y se mezclaron con los habitantes: “Hace unos 5 mil años —refieren las crónicas antiguas—, cayó un pedernal del cielo en el que venían los dioses-conejos, que al caminar brincaban. Con el tiempo los lugareños afirmaron que procedían de aquellas legiones, ya que les enseñaron que cada 52 años, cuando esta constelación estuviera sobre el cerro, se realizaría el encendido del Fuego Nuevo”.

Para el cazaovnis Salvador Guerrero, en declaraciones para este periódico, la importancia del cerro se establece en que son frecuentes los avistamientos de ovnis que en su mayoría ha logrado captar con su cámara de vídeo. El investigador afirmó que tiene cientos de grabaciones en las cuales se ven luces, con forma de esferas, así como discos, tubos, bumeranes, que varían en tonalidades de blanco, azul y rojo, tanto en la noche como en el día.

13 de julio de 2008

«Sé dónde cayó una cabra, elevada por un tornado»

POR ALFREDO VALENZUELA
ABC.es

Entrevista a Julio Marvizón –Meteorólogo

¿Todavía le reconocen como el hombre del tiempo?

Sí, y te diría que por desgracia, ya que a mí me gusta pasar desapercibido.

¿Qué es lo más raro que ha visto caer del cielo?

Verlo no lo he visto, pero sé dónde ha caído una cabra, elevada por un tornado.

¿Su esperanza de que haya vida inteligente fuera del Planeta es por la poca que detecta dentro?

Si hay vida extraterrestre y vienen, seguro que son mucho más inteligentes que nosotros porque, a veces, parece que los humanos se han olvidado de que son personas porque piensan.

Usted ha visto un ovni a plena luz del día, en la provincia de Córdoba y acompañado por otra persona ¿de ahí su interés por el fenómeno?

No. Mi interés venía de mucho más antiguo. Desde los años sesenta del siglo pasado ya me interesaba por ese fenómeno que llamamos ovni.

Una vez le avisaron de que había un extraterrestre y se trataba de un apicultor trabajando en sus colmenas ¿ha tenido muchas falsas alarmas como ésa?

Por supuesto. Los avistamientos ovni se explican en el noventa por ciento de los casos y sólo el diez por ciento puede ser algo inexplicable con la ciencia actual. Por lo tanto mucho de lo que nos cuentan suelen ser cosas explicables.

¿Esa curiosidad suya no ha suscitado guasa entre sus compañeros científicos?

Al principio éramos los «locos» de aquellos años. Pero cuando se han dado cuenta de la seriedad de nuestros informes se ha acabado la guasa y son muchos los científicos que nos ayudan en los trabajos. De todas formas hay muchos investigadores que no tienen seriedad y son los que denigran la investigación.

7 de julio de 2008

El policía confundió la Luna con un ovni


Hizo una llamada al teléfono de emergencia para alertar de un objeto no identificado. "Es la Luna", respondió alguien más que observaba.

"Informo de que a través de la montaña se divisa un objeto inmóvil brillante. Lleva en el cielo al menos media hora". Un policía de South Wales (Inglaterra) alertó al puesto de control a través de una llamada al número de emergencia (999) propio de la Policía, de la presencia de un objeto que él consideraba como no identificado (ovni).

El misterio se resolvió rápido: cuando el puesto de control se puso en contacto con otro oficial que presenciaba la escena. A la pregunta de si veía algo en el cielo, el observador respondió: "Sí, es la Luna, corto y cambio".

3 de julio de 2008

Un ovni habría succionado el lago chileno desaparecido


Expertos en el tema aseguran que en la zona se detecta actividad "extraterrestre". El gobierno chileno está absolutamente desconcertado por una situación inédita en el mundo o que, por lo menos, impactó sobremanera a la opinión pública de Chile y la Argentina.

Por eso, las autoridades pidieron la ayuda de geólogos para saber qué pasó con el lago, ubicado en el fiordo Témpanos, 2.000 kilómetros al sureste de Santiago, en el Parque Nacional Bernardo O'Higgins. La desaparición del lago se descubrió el pasado 27 de mayo, pero sólo fue informada el miércoles.

Ahora las teorías empiezan a circular por doquier y son de lo más insólitas, risueñas... y poco serias. Si hasta hay "expertos" que creen que la desaparición del agua pudo haber sido la obra de un "ovni succionador".

Al respecto, el ufólogo chileno Rodrigo Fuenzalida dijo que la teoría que apunta a la presencia extraterrestre en el lago sin nombre tiene "fundamentos". "Tenemos constatado que ciertos ovnis succionan agua. Hay un caso en el lago Colbún, con testimonios de carabineros y civiles que lo vieron posarse sobre el lago y recoger agua", indicó Fuenzalida.

Además, el especialista recordó que en esa zona "ocurre el 60% de los avistamientos (de ovnis) de todo Chile".

Otra de las teorías -quizás la más seria- indica que una enorme grieta habría provocado que en pocas horas se hubiera vaciado el lago sureño, dejando fluir el agua hacia el centro de la tierra, según indicó el diario chileno Las Últimas Noticias.

Ovnis en Salta


Durante este verano se han aparecido testimonios de que en Salta hay presencia de ovnis. Se dice que el fenómeno, que se ha convertido en una atracción mediática y publicitaria, se debe a la falta de información para publicar, aunque las creencias populares testifican estas apariciones.

Por mera casualidad la aparición de los antiguos platos voladores recrudece durante los meses de verano, cuando los medios de comunicación padecen por la escasez de información. Aunque en
esto Salta no es excepción, aquí parecen más intensas la creencia y la imaginaria presencia en los OVNI.

En los últimos años, de la utilización periodística y sensacionalista de los OVNI se ha pasado a un abuso que terminó por transformar esos hechos, antes temido como extraordinarios y fantásticos, en previsibles y reiterativas crónicas que cada vez conmueven menos y en la que ya pocos creen.


El ruido y las nueces

Este fin de semana, no menos de treinta personas, incluyendo policías, bomberos, montañistas, rastreadores y un avión Pilatus PC-6 de Gendarmería Nacional se movilizaron para buscar los restos de un supuesto OVNI en el paraje El Puyil, próximo a las localidades de Rosario de Lerma y Chicoana. Los recursos volcados en esa búsqueda fueron superiores a los que los pobres municipios de Salta destinan a socorrer a los vecinos durante las inundaciones.

Un diario local, que dio amplia cobertura al hecho, afirmó que se habían encontrado partes del plato volador: “los restos detectados son metálico y pertenecen a una estructura artificial”. Después de horas de rastrillaje la policía admitió que no se había encontrado nada. Ese reconocimiento del fracaso apenas mereció unas pocas y marginales líneas en esos mismos medios.

La incredulidad aumenta a medida que se multiplican los relatos de quienes aseguran no sólo haber visto OVNI sino de haberlos fotografiado y filmado, además de observar a sus extraños ocupantes.

No sólo eso: en junio de 2004 un supuesto ufólogo se permitió anunció lugar, día, hora en que se podría ver un OVNI. ¿Cómo lo supo? “Mediante comunicación telepática con un extraterrestre, el capitán Kirián, que me dijo que el 23 de junio, en Rosario de la Frontera, podíamos asistir a una observación fabulosa”. La policía local montó un operativo para prevenir posibles daños. El anuncio corrió por cuenta del jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, lo que disparó el interés de cientos de turistas que colmaron los hoteles. “La gente cree que estoy loco”, reconoció el ufólogo, en un rapto de sensatez.

Al día siguiente, cuando el anuncio del capitán Kirián no se desvaneció, la prensa y el especialista en OVNI, en puntas de pie, olvidaron el tema. Los meses de verano suelen ser los elegidos por los extraterrestres para hacer sus incursiones por el cielo salteño en el que reaparecen como serpientes de verano, aunque esas apariciones también suelen ocurrir en otras épocas del año.

2 de julio de 2008

Nuevo indicio de que algunos ingredientes para la vida pudieron ser extraterrestres


Un equipo de científicos ha obtenido un nuevo indicio de que algunos ingredientes clave para el desarrollo químico necesario que llevó al surgimiento del ARN y del ADN pudieron llegar de fuera de nuestro planeta.

(NC&T) La investigación ha sido realizada por expertos del Imperial College de Londres, la NASA, la Universidad de Maryland en Baltimore, el Instituto Carnegie de Washington, el Instituto de Investigación de Ciencias Planetarias y Espaciales de la Open University en Gran Bretaña, la Universidad Radboud en Nijmegen (Países Bajos), y el Laboratorio de Astrobiología del Instituto de Química de Leiden (Países Bajos).


El meteorito que en 1969 cayó cerca de Murchison, Australia, es famoso por la gran cantidad de compuestos orgánicos que se han encontrado en él, incluyendo nucleobases, que son precursores de las moléculas constituyentes del ARN y el ADN.

Eso llevó a que la comunidad científica se plantease que la caída en una época arcaica de meteoritos como ese pudo aportar a la Tierra los ingredientes clave para el surgimiento de la vida, y que por tanto las formas de vida de nuestro mundo tendrían un origen parcialmente extraterrestre.

Sin embargo, existía la duda sobre la procedencia de las nucleobases presentes en el meteorito, ya que éste pudo resultar contaminado con material terrestre, y por tanto las detectadas en él no tendrían un origen extraterrestre sino del todo terrenal.

Ahora, los autores del nuevo estudio han logrado aislar xantina y uracilo del meteorito, y someterlos a un análisis isotópico. La proporción entre distintos isótopos de carbono es una huella dactilar inconfundible de la procedencia de las moléculas orgánicas. Las de origen extraterrestre poseen abundancias mayores de carbono-13 en comparación con el carbono-12.

El resultado del análisis demuestra que las nucleobases presentes en el meteorito de Murchison proceden de fuera de nuestro planeta.

Ello implica que la hipótesis del origen extraterrestre de la vida de nuestro mundo es ciertamente plausible.

"Creemos que las primeras formas de vida pudieron adoptar nucleobases procedentes de fragmentos de meteoritos, para su uso en el código genético que las capacitó para transmitir rasgos beneficiosos a las generaciones siguientes", declara la autora principal del estudio, Zita Martins, del Imperial College de Londres.

Hace entre 3.800 y 4.500 millones de años, vastas cantidades de rocas como la caída en Murchison en 1969, alcanzaron la superficie de la Tierra procedentes del espacio. Aquel bombardeo meteorítico, que dejó numerosos cráteres en astros de nuestro sistema solar, coincide con la época en que, según todos los indicios, surgió la vida en la Tierra.