23 de abril de 2009

Un astronauta asegura que los alienígenas existen


El ex astronauta de la NASA Edgar Mitchell, que participó en la misión espacial a la Luna del Apolo 14, en 1971, aseguró recientemente en una conferencia sobre OVNIS que los alienígenas existen y que el Gobierno estadounidense oculta naves no identificadas, según el periódico 'Daily Telegraph'.

Mitchell, el sexto hombre que pisó la Luna, afirmó en una intervención en la 'Conferencia X', dedicada a la vida extraterrestre, que intentó investigar el 'Incidente Roswell', un supuesto choque de una nave extraterrestre en la localidad estadounidense del mismo nombre (Nuevo México), en julio de 1947, pero que sus averiguaciones habían sido "frustradas por las autoridades militares".

En este sentido, indicó que él mismo llevó el asunto ante el Pentágono, pero que cuando parecía que le iban a dejar acceder a los informes, "toda la investigación se vino abajo". Además, sostuvo que las autoridades militares silenciaron a los vecinos de la zona.

"No estamos solos -valoró-. Nuestro destino es terminar formando parte de una comunidad planetaria. Tenemos que estar dispuestos a ir más allá de nuestro planeta y de nuestro sistema solar para averiguar lo que está ocurriendo realmente allí fuera".

No es la primera vez que Mitchell, que creció en Roswell, apunta que el citado incidente estuvo relacionado con extraterrestres, aunque el Gobierno norteamericano ya identificó el supuesto OVNI en su día como un globo aerostático de observación climática.

Por ejemplo, el año pasado Mitchell sostenía esta tesis en una entrevista radiofónica recogida por el periódico 'Daily Mail', en la que dijo que "los alienígenas habían entrado en contacto con los humanos muchas veces" pero que los gobiernos han "ocultado la verdad" desde hace 60 años. Además afirmaba ser consciente de "muchas visitas de OVNIS a la tierra" que habían sido "encubiertas".

Un portavoz de la NASA no ha tardado en desmentir estas consideraciones al señalar, en declaraciones a la CNN, que ellos no realizan "ningún seguimiento" de OVNIS. "La NASA no está envuelta en ningún tipo de encubrimiento de la vida alienígena en este planeta o en cualquier otro", sentenció.

22 de abril de 2009

Secretos, ovnis e historia en Área 51

Por: Malen Ruiz de Elvira

Aunque sigue sin existir oficialmente, Área 51 es la base secreta más famosa del mundo y ha dado lugar a innumerables leyendas o mitos, de los que los más conocidos se refieren al avistamiento de ovnis e incluso a la captura de extraterrestres. Ahora se está empezando a conocer en parte lo que pasaba en ese lugar del desierto de Nevada (EE.UU.) hace 50 años, ya que se están desclasificando algunos documento secretos de la época, y lo que está emergiendo puede resultar tan intrigante para los que se interesan por la historia de la ciencia y la tecnología como resulta para los aficionados a las teorías de la conspiración cualquiera de las leyendas que generaron indirectamente aquellas actividades, en plena guerra fría. No es probable que las nuevas informaciones disuadan a estos últimos de su convencimiento de que allí pasaban cosas del estilo de las que recogía con gran acierto la película "Encuentros en la Tercera Fase", pero los aficionados a la historia y a la ciencia estamos de enhorabuena.

Aunque las instalaciones se ven claramente hasta en Google Earth, el Gobierno de Estados Unidos sigue negando la existencia de la base militar Área 51, situada entre una instalación de la Fuerza Aérea y un antiguo campo de ensayos nucleares. Obligados durante 50 años a no hablar del tema ni siquiera con su familia, los supervivientes de los trabajadores de los años cincuenta ya pueden comentar su labor de entonces, y, a pesar de su avanzada edad, algunos altamente cualificados han mostrado un gran interés en hacerlo. Sus declaraciones están publicándose en varios medios de comunicación de Estados Unidos, entre los que destaca "Los Angeles Times". Habrá que esperar a que los historiadores realicen su trabajo sobre esta época, como lo han hecho con el Proyecto Manhattan o el proyecto de bomba atómica nazi, pero lo que cuentan estos ancianos es ya un aperitivo fascinante. Por lo pronto, muchos de los ovnis (objetos volantes no identificados, que no objetos extraterrestres) vistos, sobre todo desde aviones, en aquella zona ya tienen nombre provisional, el avión experimental Oxcart, capaz de volar a Mach 3 (tres veces la velocidad del sonido).

La investigación con fines militares tiene el atractivo de que los fondos disponibles permiten en muchas ocasiones hacer avanzar el conocimiento mucho más rápidamente que en el ámbito civil. En muchos casos, los resultados se han podido trasladar beneficiosamente al mundo civil. Como aspecto negativo, y además de los reparos éticos que cada uno pueda tener, la falta de transparencia intrínseca y de control externo hace desconfiar de que los fondos se utilicen de la mejor manera posible. Son muchos los casos en que se ha demostrado, por ejemplo, una mala selección inicial de los proyectos a llevar a cabo que han desembocado en rotundos fracasos, que apenas han sido conocidos fuera del ámbito militar.

Ahora, a través de las declaraciones de algunos de los científicos e ingenieros implicados en el proyecto Oxcart, podemos saber que a finales de los cincuenta, la CIA reunió en Área 51 un equipo de 200 expertos en distintas áreas para desarrollar un avión que no pudiese ser detectado por los radares soviéticos. Que una de esas áreas de investigación era la de combustible, porque el avión volaba tan alto, tan rápido y alcanzaba tanta temperatura que el combustible normal explotaba. Que había bases por todo el mundo que disponían de ese combustible especial para repostar. Que el avión, cuyo fuselaje era de titanio, tenía una panza enorme, en forma de disco, y que, visto desde abajo por el piloto de una aerolínea, atravesando el cielo a una velocidad enorme, era inevitable que fuera clasificado como ovni. Tan inevitable que la Fuerza Aérea de Estados Unidos no tuvo más remedio que abrir un catálogo de avistamientos que ahora suma 74.000 páginas y que se cerró en 1969, curiosamente sólo un año después de que dejaran de volar los aviones Oxcart.

También hay datos más anecdóticos, como que la CIA utilizaba el suero de la verdad sobre los pilotos en apuros de este avión, o que efectivamente, como indicaban los rumores, casi todas las instalaciones están unidas por túneles. Y otros menos anecdóticos, como que se hacía mucha ingeniería inversa (deducción del diseño y materiales originales a partir del producto terminado), por ejemplo sobre el caza soviético MiG. Y ahora mismo, los programas actuales de investigación militar que se realizan en Área 51 siguen siendo de los más secretos del mundo, y muy pocos saben si hay otro proyecto tipo Oxcart en marcha que esté dando lugar a nuevas leyendas.

14 de abril de 2009

Avistamiento programado ovni en Chilca-Perú

Por: Edgar Silva
Adaptación Teletica.com
Redacción Buen día

Decidimos aceptar una invitación que nos hizo Sixto Paz, uno de los hombres que más habla y difunde el fenómeno extraterrestre en América Latina, para participar con él en un "encuentro programado".

Los datos que, supuestamente, le revelaron sus contactos extraterrestres eran que, en la noche y madrugada del 30 y 31 de marzo, en el desierto de la ciudad Chilca, en Perú, habría 4 oportunidades para entrar en contacto con ellos.

Esta es una crónica de ese viaje.

10 de abril de 2009

Ex trabajadores explican avistamientos de ovnis en la base militar de EE.UU.

Agencia EFE

Ex trabajadores de la conocida como Área 51, en el desierto de Nevada (EE.UU.), atribuyeron los conocidos avistamientos de ovnis en la zona a vuelos secretos de aviones de combate, publica hoy el diario Los Angeles Times

Cinco personas, entre ellos militares, agentes de la CIA e ingenieros, relataron sus experiencias en esa base del Ejército, cuya existencia se niega oficialmente y que durante la Guerra Fría sirvió para desarrollar aeronaves capaces de burlar las defensas soviéticas.

Las misiones de prueba y alto secreto que partían desde el Área 51 inquietaron a la población, que vio a unos extraños vehículos desplazarse a gran velocidad por el cielo, lo que generó un sinfín de teorías de conspiración, incluida la existencia de tecnología de origen extraterrestre.

"La forma del OXCART no tenía precedentes, con su ancho fuselaje con estructura de disco diseñado para cargar grandes cantidades de combustible. Los pilotos comerciales podrían ver por encima de sus cabezas la parte baja del OXCART, que viajaba a más de 3.000 kilómetros por hora", explicó la autora del reportaje, Annie Jacobsen.

El A-12 OXCART era el nombre en código de un avión espía construido por Lockheed Aircraft Corporation, que se testó en los años 60 desde el Área 51 y se desplazaba tres veces más rápido que el sonido, una información que la CIA comenzó a desclasificar en 2007.



En total se produjeron 2.850 vuelos de prueba del OXCART en el Área 51 mientras el coronel Hugh "Slip" Slater, ahora de 87 años, dirigió la base en aquella década.

"¡Eso es mucho avistamiento de ovni!", comentó Slater, quien detalló que los pilotos comerciales que daban parte de haberse cruzado con una extraña aeronave eran obligados "por el FBI a firmar informes en los que se les obligaba a no hacer público lo que habían visto".

A pesar de los esfuerzos de las agencias federales por silenciar estos avistamientos, la Fuerza Aérea terminó por crear el proyecto Blue Book para hacer constar cada caso.

El ingeniero Thornton "T.D." Barnes, de 72 años, encargado de proyectos especiales en el Área 51, reconoció que sí se realizaron trabajos para invertir la tecnología, pero "extranjera, incluida la del caza soviético MiG", no alienígena.

Asimismo, Barnes confirmó que formó parte del equipo que dio vida al programa de cohete nuclear Project NERVA, que se desarrolló bajo tierra, lo que sustentó otro de los mitos ligados al Área 51, de la que se decía que estaba llena de túneles.

"Tres instalaciones estaban conectadas por tren, pero todo lo demás era subterráneo", reveló Barnes.

1 de abril de 2009

Un fenómeno meteorológico enigmático podría explicar algunos avistamientos OVNI


Una investigación está aportando más datos sobre un intrigante fenómeno meteorológico, reconocido como tal hace veinte años, y cuyos fugaces avistamientos anteriores estuvieron relegados al mundo de lo sobrenatural. El fenómeno, según los autores del nuevo estudio, podría explicar una parte de los avistamientos OVNI.

Las tormentas eléctricas son el catalizador para este fenómeno natural, al que los expertos llaman coloquialmente "duendes".

El profesor Colin Price, jefe del Departamento de Geofísica y Ciencias Planetarias en la Universidad de Tel Aviv, y sus colegas, forman uno de los equipos principales del mundo que están estudiando el fenómeno. Price dirige el estudio de los "duendes invernales", los cuales sólo aparecen en los meses invernales del hemisferio norte.

Los "duendes" aparecen sobre casi todas las tormentas eléctricas. Están a gran altitud en el cielo y duran sólo una fracción de segundo. Aunque se debate mucho sobre la causa o función de estos misteriosos fogonazos en el cielo, al menos pueden explicar algunos informes intrigantes de avistamientos de OVNIs (Objetos Voladores No Identificados).

Los "duendes" son como llamaradas atmosféricas a gran altitud, entre 55 y 130 kilómetros, muy por encima de la capa de entre 10 y 16 kilómetros de altura en la que suelen manifestarse los relámpagos normales.

Los "duendes" sólo aparecen con las tormentas eléctricas, nunca por sí solos. Los relámpagos de las tempestades excitan el campo eléctrico sobre ellas, produciendo el flash de luz denominado "duende". Ahora se sabe que sólo un tipo específico de relámpago es el causante de los duendes.

Aunque estos duendes han existido durante muchos millones de años, sólo fueron descubiertos accidentalmente y documentados en 1989, cuando un investigador, estudiando estrellas, estaba calibrando una cámara apuntada a la atmósfera distante donde aparecieron los duendes.

El equipo científico de la Universidad de Tel Aviv es uno de los grupos principales del mundo que estudian el fenómeno. Price y sus colaboradores ahora están trabajando con otros científicos de la Universidad Abierta de Israel y la Universidad Hebrea para tomar fotos tridimensionales de duendes con el fin de poder estudiar mejor su estructura. Usando cámaras manejadas por control remoto y montadas en el tejado, los investigadores pueden observar las tormentas que generan a los duendes cuando todavía están sobre el Mar Mediterráneo.

Las nuevas técnicas de captación de imágenes del profesor Price han revelado estructuras circulares en los duendes, muy parecidas a las típicas de los conjuntos de velas en una tarta de cumpleaños. Usando el método de la triangulación, Price y su equipo también han podido calcular sus dimensiones. Las "velas" en los duendes son de unos 25 kilómetros de alto, y el conjunto de velas tiene unos 70 kilómetros de anchura media.