6 de noviembre de 2006

Heroes

Por: Max Ferzzola

En días recientes, un grupo de personas aparentemente aleatorio, surgió con lo que se podría describir como "habilidades especiales". Aunque ahora no lo saben, esas personas no sólo salvarán el mundo, sino que lo cambiarán para siempre. Ellos están aquí, entre nosotros. En las sombras, en la luz. En todas partes. ¿Los hemos conocido ya?

"No soporto volar, no soy tan ingenuo. No se supone que un hombre se desplace con las nubes entre sus rodillas", me dicen los Five for Fighting a través de los auriculares, mientras miro a la gente que viene y va más allá del cristal que se levanta junto a mi pequeña mesa de bar. Trato de descifrar cuántos de ellos estarían de acuerdo con esta frase, cuántos pensarían que es una locura y cuántos le serían totalmente indiferentes. De una manera u otra, se me ocurre, todos deben querer ser héroes, pero me doy cuenta que no es así.

Nathan Petrelli puede volar, pero no lo hace, y no lo dice, incluso lo niega. ¿En qué cabeza cabe? Me digo con incredulidad. ¡Estamos hablando de volar! "Si nos correspondiera volar, hubiéramos nacido con alas", me dice un hombre con desinterés desde otra mesa. Ese hombre no volaría aunque pudiera, pero no es el caso de Nathan. Hiro Nakamura es fanático de los cómics y la SCIFI, y puede desdoblar el espacio-tiempo a su antojo. Lo hace con un placer inmenso, tal como lo haríamos cualquiera de nosotros, hasta que se encuentra con los puntos de quiebre en la maravilla de los superpoderes, y como todos los Héroes, se da cuenta, que gozar de ciertos poderes no es tan fácil ni agradable como parece, que un gran poder, implica una gran responsabilidad, como diría Ben Parker.

La evolución es un proceso imperfecto y a menudo violento. Una batalla entre lo que existe y lo que todavía tiene que nacer. En medio de estos dolores de nacimiento, la moralidad pierde su significado. La cuestión entre el bien y el mal se reduce a una simple elección: sobrevivir o perecer. Niki Sanders y su alter ego, sin duda entienden de esto.

Héroes no es la típica historia de cómic, no tiene figuras vestidas en calzas apretadas ni antifaces protectores. No se enfoca en una lucha entre en bien y el mal sino, mas bien, en la eterna lucha interna del ser humano. Y su raíz encalla en cuestiones existenciales que se hilan confusamente con la evolución y la genética. Así como ocurre con X-Men, ser especial es una condena para algunos y un regalo para otros. Quizás las capacidades sobrenaturales se vuelven las líneas sobre las que se escriben los egos de las personas, los traumas y las expectativas. Cada uno de aquellos seleccionados por la naturaleza encontrará su manera de adaptarse a su nueva realidad, y todos ellos lo harán de una manera sumamente humana. Esto es lo que nos trae Héroes a través de la pantalla, esta es su novedad y la magia que nos atrapa. Parece real, se siente real. Uno puede identificarse, no sólo a través de sus posibles deseos de grandeza, sino también a través de los mismos cuestionantes. Estos personajes son comunes, son reales, pero tiene poderes sobrenaturales, que como siempre ocurre en nuestra hermética sociedad, no encajan en el enjambre de normalidad que los rodea.



Peter Petrelli, hermano de aquel que tiene reticencia a su capacidad de volar, descubre que su poder yace sobre el de los demás. Su talento es poder ejercer la capacidad de otro mientras está en su compañía. Peter quiere ser especial, Peter lo necesita, y salvar al mundo es su llamado desde la cuna. Isaac Mendez tiene la capacidad de dibujar el futuro. Puede verlo, pero en un nivel menor de conciencia, y recurre a las drogas para ampliar su percepción. No queda en su mente un registro de lo visto, pero en un lienzo quedan pasmados los hechos a desarrollarse con escalofriante exactitud. Su poder lo atemoriza, y quiere hacer algo al respecto, aunque está demasiado perdido y confundido para obrar con tino. Matt Parkman puede escuchar los pensamientos de la gente. Es policía y su talento le da una relevancia notable en sus tareas, sin embargo, y a pesar de la sorpresa, toma el cambio con calma y cierta curiosidad. Aunque le importa salvar el día, no ahonda de inmediato en los alcances de sus nuevas capacidades.

Las vidas de todas estas personas especiales están relacionadas. Algunos de ellos no lo saben aún, algunos han comenzado a contactarse. Y mientras están los que todavía reniegan de sus habilidades, Peter y Hiro las reciben con brazos abiertos y plenos deseos de utilizarlas para salvar al mundo. Su fe los pone en marcha, mientras los demás demoran el momento de aceptar el cambio en su destino. Quizás Nathan sepa que una vez que uno acepta la responsabilidad de asumir su nuevo rol, sólo puede tener esperanza y desear que cuando haya cumplido fielmente con el requisito implícito de su don, puede permanecer algún resquicio de la vida que una vez conoció.

Es triste el destino del hombre, de no poder elegir su triunfo. Sólo puede escoger de qué lado estará cuando venga la llamado del destino. Esperando tener suficiente coraje para contestarla.

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